lunes, 12 de mayo de 2014

Luchar o correr

Estás que no estás. No eres capaz de razonar. Te mueves de un lado a otro sin sentido alguno. Te sientas. ¿Qué tenías que hacer? No te acuerdas. Tienes que ir al baño, por quinta vez en la última hora. Te sudan las manos. A veces, de pronto, te asaltan unas ganas nauseabundas de vomitar. Tienes hambre, pero cuando abres la nevera nada te apetece. Te tiemblan un poco las piernas, te sientas. Te siguen temblando, y te quieres levantar.



Tranquilo. No estás enamorado. ¡Lo que estás es de los nervios! Algo importante va a pasar. Tu cabeza lo sabe, y tu cuerpo, TAMBIÉN. Y es completamente irónico, porque sea cual sea el acontecimiento importante que va a suceder, sucederá más catastróficamente cuanto más nervioso estés. Pero pensar en esto sólo hace que tu nerviosismo se multiplique por diez. Y así, la pescadilla se va mordiendo la cola hasta que se convierte en un matojo gigante de nervios que hace que sueltes gallos en tu actuación (si eres un concursante de Operación Triunfo), tartamudees en el discurso, tropieces y hagas movimientos espasmódicos en vez de la coreografía tan chula que habíais ensayado, o te quedes paralizado en un silencio incomodísimo ante las preguntas en la entrevista de trabajo.


Como si la situación a la que nos enfrentamos no fuera de por sí ya bastante difícil, además resulta que tenemos que hacerlo salvando los escollos que nos pone delante nuestro propio cuerpo.

Yo estoy indignada. Me parece una falta de profesionalidad por parte de la madre naturaleza, todo hay que decirlo. Es verdad que somos máquinas altamente sofisticadas, y que contamos con un montón de sistemas que se encargan de un montón de cosas, pero hay algunos de ellos...que...en fin, dejan un poco de desear.

El nerviosismo, sin ir más lejos. ¿A qué viene? En realidad no es más que una respuesta del cuerpo que en un principio nos servía para hacer frente a situaciones de peligro, pero claro, cuando el ser humano puso los pies en este mundo las situaciones de peligro eran un poco distintas a las de ahora. No era muy frecuente que los hombres de las cavernas tuvieran que cantar para asegurar su estancia en la academia, por ejemplo.

Lo que a nuestro cuerpo se le da muy muy bien es prepararnos para situaciones peligrosas en las que la mejor opción es una de dos: luchar, o huir como cobardes. Y eso es lo que hace siempre que nos enfrentamos a un peligro, sin discriminación alguna. Poco importa que luchar o huir no vaya a hacer que apruebes el examen, te contraten, o te escojan en el casting. Tú cuerpo te prepara para luchar o huir y punto.




Eso pasa porque le hemos dado demasiadas libertades. Pero es normal, porque tenemos tantas cosas en mente que hay algunas que tenemos que dejar al libre albedrío de nuestro organismo, como por ejemplo respirar, o el latir del corazón, o digerir la comida. Por eso tenemos un sistema conocido como sistema nervioso autónomo, que toma constantemente decisiones que en ningún momento le consulta al yo consciente.

Y así ocurre que en el momento más inapropiado, cuando tenemos que permanecer más tranquilos y con la mente fría, se nos embota el pensamiento y se nos agarrotan todos los músculos del cuerpo, sin que nosotros pinchemos ni cortemos.

Todo comienza con la percepción del peligro. Entonces, se activa una zona del cerebro conocida como hipotálamo, que a su vez envía señales a la hipófisis, que a su vez envía señales a la glándula suprarrenal, situada encima de los riñones. Y ésta libera el cócktel explosivo: glucocorticoides, andrógenos, adrenalina y noradrenalina.

Esta bomba pone bocarriba a todo el organismo. Aumenta la presión arterial, y pone todo en marcha para abastecernos de energía. Azúcar y grasas se liberan al torrente sanguíneo para ser utilizados por los músculos que participarán en la acción. Se nos dilatan las pupilas, para que veamos bien el peligro, y los bronquios, para que podamos respirar a todo pulmón y estemos bien cargaditos de oxígeno, que hace falta para quemar el azúcar y generar energía con la que movernos. Además, el corazón nos late más rápido. A todo esto, aumenta la temperatura corporal, y para liberar calor sudamos. El flujo sanguíneo se redistribuye. Así, lo prioritario es la musculatura voluntaria. El aparato digestivo, por ejemplo, no lo es en este momento, así que deja de recibir tanto aporte sanguíneo y se relajan los esfínteres. Tampoco es que el cerebro ande muy espléndido, y nos volvemos un poco torpes o lentos de pensamiento.

Vamos, justo lo que necesitabas si estás delante de un león. Yo nunca me he encontrado delante de un león, pero bueno, que si alguna vez me ocurre, estaré bien preparada.

Ahora, una cosa digo. Yo estoy cansada de enfrentarme a mi cuerpo. ¿No es verdad que la naturaleza es sabia? Pues entonces la próxima vez voy a dejarme llevar. Lo tengo claro, basta de tilas y autocontrol. En cuanto vuelvan a atenazarme los nervios voy a dejarme de tonterías y voy a hacer una de dos: correr como si me fuera la vida en ello, o luchar con fiereza.

Da igual que me encuentre en una cita romántica, el despacho de mi jefe o en Saber y Ganar. Si mi cuerpo no discrimina, ¡yo tampoco! Yo lo que voy a hacer una de dos:

 luchar




o..¡correr!





miércoles, 30 de abril de 2014

Sevillanos, andaluces, ¡la ciencia os llama!

Artículo publicado como colaboración en la revista digital takeSevilla

El hervir de la sangre: Esa sensación de rabia que nubla la mente y aprieta mandíbulas. Ese sentimiento viscoso que invade a veces el cuerpo cuando se es testigo de injusticias, abusos o le insultan el ego a uno.

Creo firmemente en el hervir de la sangre de sevillanos y andaluces cuando sale en la televisión la parodia de turno. Cuando le presentan en bandeja a España el topicazo que más allá de Despeñaperros representa "el andalúz". El paleto, el que menos dientes tenga de toda la comunidad, el que más pinta tenga de no enterarse de nada, y diciendo alguna frase estelar como : "Qué caló ase" de la manera más inexcrutable posiblemente pronunciada. 

Yo me pregunto ¿A quién beneficia esto? Porque a alguien tiene que beneficiar, si no, no entiendo este emperre en mantener la burla desde hace ya tantos siglos. 

¿Es necesario? Y ¿Por qué no cambiamos ya? Por ejemplo, por qué no la tomamos con los...no sé, con cualquier otra comunidad. Y a partir de ahora en las series y películas, cuando tengan que repartir el papel de gracioso e inculto, se lo den por favor a un autóctono de esta región. 

En Andalucía hay gracia y arte. Eso es cierto y nadie lo duda. Pero son simplemente dos valores añadidos a toda una lista interminable de virtudes que la tierra del sur tiene que ofrecer al mundo. Yo quiero que un día andaluz deje de ser sinónimo de gracioso, y empiece a sonar a otra cosa. A sonar, por ejemplo, a ciencia. 

Porque en la España meridional también hay ciencia, real y palpable, pero sobre todo mucha, muchísima, latente. Ciencia que duerme, que espera ser despertada por decisiones correctas y alzarse para entregar a Andalucía mucho más que chistes malos. Mientras esto ocurre, o no ocurre, son muchos los que emigran. Los que cruzan las líneas dibujadas en los mapas buscando desarrollar al menos en su persona lo que gustarían de dar a España y no les dejan: Investigación, desarrollo, ciencia. 

Y al final ¿a quién benefician los sudores derramados de estos científicos andaluces? ¿Las noches en vela, los fines de semana en el laboratorio? A otros países, a otros gobiernos. En último término al mundo, sí, a la raza humana. Pero qué buen sabor de boca dejaría saber que tu esfuerzo está beneficiando directamente a tu tierra. 

Aprecio a los valientes que se quedan, que no se dan por vencidos y sacan financiación de donde no la hay, aquellos que han aprendido a gestionar brillantemente los recursos con los que cuentan y sacar adelante sus laboratorios en Sevilla y en toda Andalucía. Y aprecio a los valientes que se van. A los que su pasión por la ciencia tira tanto que les ha sacado de su hogar y les ha lanzado a un mundo de guiris y comida esaboría, pero eso sí, con flamantes aparatos e instalaciones punteras. 

Y son estos últimos, los que se van, los que tienen sobre sus hombros una responsabilidad extra: la publicidad. Que lo hagan por Andalucía. Que expongan su origen con orgullo, que aprovechen cualquier oportunidad que les surja, que utilicen la picaresca natural de su sangre para buscar ocasiones en las que dejar bien claro que son andaluces. 

Porque quizás así, si nos damos mucho bombo, si organizamos entre todos una gigantesca campaña de marketing publicitario, podremos cambiar la imagen que de Andalucía se tiene en el mundo, y pasar a ser la tierra de los científicos brillantes, la mina de oro del progreso humano. Y que cuando Matias Prats tenga que ilustrar algún avance tecnológico, entreviste a un andaluz. Y que cuando en las series y películas hable algún intelectual, lo haga con acento del sur. 

Sevillanos, andaluces, la ciencia os llama, ¡Alzaos!



Cerebros esclavos de una flor blanca

Artículo publicado como colaboración en la revista digital takeSevilla.com


El otro día me enviaron esto por Whatsapp





Me pareció un poco exagerado. Me reí y llamé llorica al que me lo mandó. Pero luego me quedé pensando. 

¿Y si es verdad? ¿Y si hay miles de sevillanos llorando por el mundo, echando de menos el olor de la primavera en Sevilla? Y si es así, ¿por qué? ¿Qué es lo que tiene el azahar que tanto engancha?

Alguno debe de estar pensando: Pues fácil, que huele muy bien. Sí, huele muy bien, pero no es eso. Es algo más. 

El azahar engancha porque es capaz de desencadenar eventos fascinantes en tu cabeza para provocarte un subidón. 

Cuando sopla la brisa y alcanza el naranjo, y mece sus hojas, de la superficie de la flor se desprenden unas minúsculas sustancias, llamadas moléculas odoríferas, que giran y giran por el aire para terminar algunas, por casualidad, aterrizando en tu nariz. Y cuando lo hacen, se meten avasallando hasta el fondo. Hasta el rincón más oscuro y lejano de tus fosas nasales: la mucosa olfativa. 

Allí, esperando en la penumbra por si se produjera la toma de contacto se encuentran las primeras neuronas de todo un batallón que acabará provocando que en la cara se te dibuje una sonrisa. Pero las moléculas "bienolientes" de azahar no se unen a cualquiera, no creas. Sólo a algunas, muy específicas, que se encargan de reconocerlas. Y sucede que estas células tienen en su cara oculta unas prolongaciones nerviosas muy largas y flexibles, que se introducen por pequeños agujeritos que hay en tu cráneo y contactan con muchas otras neuronas de todo el cerebro. Primera parada: sistema límbico.

Aquí empieza lo interesante. Porque en este sistema se conectan memoria, aprendizaje y sentimientos. Para empezar, cuando el sistema límbico recibe la señal de que alguna partícula odorífera "bienoliente" se ha unido a la mucosa olfativa, manda la orden de liberar endorfinas. 

Y las endorfinas te hacen sentir muy, muy bien. 

Para seguir, suele pasar que cuando hay azahar, hay muchas otras cosas. Hay primavera, y Semana Santa. Torrijas, y Feria de Abril. La ropa de verano ya está de nuevo en los armarios. Ha empezado el buen tiempo pero aún no hace 40 grados a la sombra. Risas, amigos, terracitas, cervezas en el Salvador. Y todo esto también llega al sistema límbico, que libera endorfinas. 

Y las endorfinas te hacen sentir muy, muy bien. 

Pero además de sentirte muy muy bien, creas recuerdos. Aprendes que te hicieron sentir bien la primavera, la Semana Santa, las torrijas, y la Feria de Abril. La ropa de verano, y el buen tiempo, las risas, los amigos, las terracitas y las cervezas en el Salvador. Y que cuando estas cosas estaban sucediendo, el ambiente olía a azahar.

Ya está hecho, eres uno más.

azahar 3
La próxima vez que tengas cerca un naranjo florido y hermoso, rebosante de flores de azahar, los circuitos misteriosos de tu cerebro se encargarán de liberar endorfinas que te cosquillearán por el cuerpo, y de hacerte recordar todos aquellos buenos ratos pasados, con la primavera, semana santa y demás.

Es irreversible. Te has convertido en un perro de Pavlov, esclavo de una flor blanca que parecía inofensiva.

Y Dios no lo quiera, si alguna vez tienes la desgracia de estar lejos de Sevilla en primavera, llorarás. 


miércoles, 23 de abril de 2014

La rata déspota


Hoy quería escribir un post amable, un post sobre la solidaridad y su función evolutiva para participar en el carnaval de biología acogido por Activa tu Neurona, cuyo tema es la etología. Ya me lo estaba imaginando. Un post tipo "viva la gente" en el que seguro incluiría algún video enternecedor de animales buenos. (Vale si, no he podido resistirme y al final lo he puesto, ¿qué pasa? Es un perro muy mono que enseña a otro a bajar los escalones, era muy tierno, compréndelo )

Total, que al final, en vez de lo que yo tenía pensado, me ha salido

ESTO

Rata topo desnuda, o heterocephalus glaber


Lo siento, pero tenía que compartirlo. 

Al igual que un día lo hizo el axolote, hoy esta rata ha entrado en mi vida, para bien o para mal. Porque no ha sido precisamente una sonrisa lo que se ha pintado en mi cara cuando he visto esta imagen...Al principio me he horrorizado, pero luego me he horrorizado de haberme horrorizado. Al fin y al cabo, esta rata también es hija del señor, y ¿quién soy yo para despreciarla por su fealdad? 

Y no sé si ha sido como penitencia por mi racismo animal, por masoquismo, o por esta terrible curiosidad que a veces nos corroe sin sentido alguno, he querido saber más sobre ella y he terminado llenando mi cabeza de datos absurdos que me han inquietado sobremanera. 

He descubierto, por ejemplo, que este animal conocido como rata topo desnuda, vive en sociedad. Pero no en una sociedad cualquiera. ¡Vive inmersa en el despotismo ilustrado! ó, también conocida en biología, como eusociedad

El sistema es como sigue: El cetro de poder lo ostenta una rata, la más grande de todas, la reina única y absoluta. Sus dominios se extienden a lo largo de laberínticos túneles, excavados en las profundidades de la tierra en algún lugar del cuerno de África, y allí conviven en paz sus súbditos, afanados cada uno en sus tareas correspondientes. 


Impera en esta sociedad un sistema de castas. Así, cada individuo está perfectamente encasillado y realiza la misma tarea día tras día, mes tras mes, año tras año. Hay ratas tipo obreras, encargadas de horadar los túneles con sus paletos enormes y mantener en buenas condiciones la estructura de su ciudad subterránea. Hay ratas tipo recolectoras de alimentos, que se aventuran allende las fronteras del reino para abastecer a la sociedad de raíces y tubérculos. Hay también ratas niñera, que se encargan de la cría y educación de la progenie de la reina. Y por supuesto soldados, ratas aguerridas que protegen al grupo de serpientes, zorros, y pájaros malhechores. 

¡Ah! También están los amantes de la soberana. Ratas macho que se dedican a copular con la déspota cuando ella lo tenga a bien. Son privilegiados sexuales, porque allí nadie se reproduce, solo ella con sus elegidos. Los demás lo tienen impedido. No por decreto real, que eso quizás podrían ignorarlo fácilmente. La reina tiene un método mejorado para evitar que sus súbditos procreen disfrutando de los placeres de la carne: su orina. 

En los planos del reino de las ratas también hay un hueco especialmente diseñado como letrina. Allí van todas a depositar sus deshechos y a hacer algo mucho más asqueroso: revolcarse en ellos. Y es esta debilidad por revolcarse en sus excrementos lo que utiliza la reina para evitar que los demás se reproduzcan, porque su orina contiene feromonas que provocan la esterilidad. ¿Es o no es éste un mecanismo sofisticado de poder? 

Por fin, en algún momento, por culpa del paso del tiempo o quizás por alguna conspiración palaciega, la vida de la reina llega a su fin, y entonces comienza la guerra. Una lucha encarnizada de todas contra todas, sólo hembras, por hacerse con el mando y ostentar el título de nueva déspota rata. 

No sé, pero a mi todo esto de la rata reina me parece algo inquietante. Porque en fin, que vivan así las abejas, ó las hormigas, pues no me impresiona tanto. Pero que lo hagan ratas grandes y terroríficas con paletos gigantes lleva a mi imaginación por caminos por los que no sé si quiero que vaya. 

Pero aún hay más. Esta rata topo desnuda no sólo impresiona a etólogos e imaginaciones flojas, sino también a científicos de toda clase por otras características. Por ejemplo, su resistencia a la falta de oxígeno. En los palacios del terror de esta criatura hay tan sólo un 8% de esta sustancia, frente al 21% del que disfrutamos en la superficie, y ellas se han adaptado tan ricamente, gracias al comportamiento de sus canales de calcio en el cerebro y a la alta afinidad de su hemoglobina por el oxígeno. 

Tampoco se inmuta ante estímulos mucho más desagradables, como, por ejemplo, las quemaduras por ácido, porque le faltan en la piel ciertos receptores del dolor. 

Además, esta especie fea posee el secreto de la eterna juventud. Vive de media unos 23 años, cosa exagerada para mamíferos de su tamaño, y lo hace gracias a que sus telómeros no se acortan (si no sabes lo que es un telómero, pincha en el enlace, wikipedia tiene respuestas para todo).

Por último, la revista Science ha nombrado a nuestra amiga rata como vertebrado del año 2013, porque ¡es resistente al cáncer! No se conoce ningún individuo que lo haya desarrollado nunca, y no es posible provocárselo artificialmente en el laboratorio. 

Yo no sé si es cierta la leyenda urbana de que las cucarachas sobrevivirán a una hecatombe nuclear. Lo que tengo claro es que, de ser así, tendrán que vérselas con la rata déspota. 

Y ahora el video de perros monos







Este post participa en la XXX edición del carnaval de biología que acoge Activa tu Neurona. 





miércoles, 16 de abril de 2014

La doble hélice de ADN, ó la trágica historia de Rosalind Franklin

Hay veces que por cotidianas, a las cosas deja de dárseles la importancia que merecen. Es lo que pasa, por ejemplo, con el ADN. Hay días en los que, por lo menos yo, no pienso ni una sola vez en él. En lo más profundo de cada una de las células de nuestro cuerpo se encuentra la información más valiosa del mundo ¡y nosotros ni lo pensamos! Andamos por ahí haciendo y deshaciendo, sin ser conscientes de que acarreamos continuamente 113.000 millones de kilómetros de un código que describe hasta el más mínimo detalle las instrucciones de la vida. Y luego nos sorprendemos de que el intestino mida unos cuantos metros y sea capaz de digerir los nutrientes...

Si quieres ver un poster muy interesante con unos cuantos datos sobre el ADN para hacerte el cultivado en la próxima reunión social, pincha aquí (y luego vuelve aquí, se entiende). Si no te interesa ni el ADN ni hacerte el cultivado, y lo que quieres es saber cual es la trágica historia de Rosalind Franklin, sigue leyendo.

Puede ser coincidencia, o solo una de estas bromas que a veces gasta el destino, pero si hoy en día sabemos tantas cosas sobre la molécula que almacena los genes es gracias a una mujer que, como al ADN, no se le dio la importancia que merece.Esa mujer dio, hoy hace 56 años, su vida por la ciencia (literalmente), y se llamó Rosalind Franklin.


Rosalind Franklin

¿Has oído hablar alguna vez de la doble hélice de Watson y Crick? Si has estudiado ciencias seguro que sí. Es el nombre que se le da a la estructura tridimensional que tiene el ADN en el espacio. Lo de "doble hélice" es porque la forma es una doble hélice, y lo de "de Watson y Crick" es porque la descubrieron Watson y Crick. O al menos, porque el mérito se lo llevaron Watson y Crick.

Estos dos personajes han pasado a los anales de la historia como dos científicos brillantes, que entregaron al mundo uno de los descubrimientos más importantes del siglo XX. La historia que hay detrás, sin embargo, es mucho más sórdida. Es una historia triste, de celos y traiciones.

Hace 63 años, en Cambridge, el destino, caprichoso, quiso que el mundo conociera por fin la naturaleza de la molécula de la vida, y decidió cruzar los caminos de cuatro personajes notables para que unieran fuerzas y la descubrieran, sin tener ningún tipo de escrúpulos sobre cómo se las apañaran o la relación que pudieran tener entre ellos.

Todo comenzó cuando la joven química británica, Rosalind Franklin, se incorporó al laboratorio del King´s College, donde ya otro científico, Maurice Wilkins, trabajaba por descubrir la estructura del ADN. La relación entre los dos comenzó directamente mal. Ella era una mujer (motivo suficiente de recelo en la sociedad de aquella época), y para más inri, mordaz, inteligente y atrevida. Él era tímido, escurridizo e inseguro. Desde el principio Wilkins sintió hacia ella desagrado por el choque entre sus personalidades, pero cuando el jefe de ambos encargó a Rosalind trabajar en el proyecto de Wilkins, además de asignarle la ayuda del previo ayudante de éste, Ryan Gosling, el desagrado se convirtió en odio.


Maurice Wilkins, tramando venganza /fuente

¿Se le puede juzgar? ¿Cómo se sentiría Maurice? Yo me lo imagino desplazado, dolido y rechazado. Y si me recreo un poco más hasta le veo su despacho, mascando rencor y tramando venganza, con la postura un poco encorvada que producen los celos. Y todo por culpa de quién. ¡De una mujer! Y encima, según dicen las malas lenguas, insolente y atrevida.

Fue entonces cuando hicieron su aparición otros dos personajes en esta historia. Dos personajes que quizás debieran haber sido secundarios, y sin embargo acabaron como protagonistas. Ellos también ansiaban descubrir la estructura del ADN. Sus nombres, Watson y Crick. Su mérito, oportunismo desmesurado.

La investigación es a veces una selva despiadada en la que se pisa, muerde y roba para llegar a ser el rey. Y en el mundillo de la biología molecular de principios de los 50, esta lucha era particularmente encarnizada porque estaba en juego una pieza especialmente suculenta. La estructura del ADN estaba a punto de ser descubierta y todos querían ser el protagonista del hito pues sospechaban que, como pasó realmente más tarde, llevarse el mérito significaría la fama eterna. 

Rosalind también participaba en esta lucha, y lo hacía de manera experta. Quizás su fallo fue no haber sido más precavida. Su craso error fue actuar como si fuera un hombre. Porque un hombre podía ser decidido y eficaz, y entonces se le respetaba y admiraba. Pero si lo era una mujer, lo más fácil que podía pasar era lo que pasó. Que continuaran una discriminación que ya comenzó su propio padre, cuando en sus años mozos se negó a que Rosalind entrara en la universidad alegando que aquel no era sitio para mujeres (todo el mundo sabe que el sitio de las mujeres es la cocina). Que la hicieran de menos, aprovechándose de su trabajo pero sin hacerla partícipe de sus éxitos. Y todo esto, mientras le ponían motes ridículos y hacían comentarios sobre su pelo, que, desde luego, no venían al caso(1).

Rosalind, mirando pensativa hacia su futuro

Pero total, dejémonos de filosofar. Pasó que un día, tras mucho trabajo y esfuerzo, Franklin consiguió tomar una fotografía muy muy interesante del ADN, conocida como fotografía 51.


Y pasó también, tras mucha desfachatez y caradura, que Wilkins la cogió, sin su permiso, para enseñársela a Watson y Crick. Fue tan reveladora la imagen, que un mes después Crick, engreído, fue capaz de proclamar en un bar mientras tomaba una cerveza que Watson y él habían descubierto el secreto de la vida (1).Cuatro meses después, su modelo salió publicado en Nature. Nueve años después, Wilkins, Watson y Crick, recibieron el Nobel de Fisiología y Medicina. 

Pero no acabó ahí la cosa. Tras este incidente los tres parásitos vivieron una larga vida de reconocimiento social y éxitos. No importaron los métodos que utilizaron para conseguir su fin. Tampoco importaron declaraciones posteriores, como las hechas por Watson, calificando a los negros como una raza inferior (fuente). No. El mundo les reconoció y les reconocerá siempre como los genios que descubrieron la estructura del ADN.
Watson y Crick, postureando con su modelo de la doble hélice

Y Rosalind, mientras tanto, en el cajón del olvido. 

Tras el capítulo triste del ADN, Rosalind Franklin se retiró a Birkbeck a seguir su carrera discretamente, y murió muy temprano, a los 38 años, de un cáncer causado probablemente por su continua exposición a rayos X. Exposición gracias a la cual tomó la famosa fotografía 51. Exposición gracias a la cual, hoy conocemos el ADN en profundidad y han visto la luz multitud de curas para enfermedades. Exposición gracias a la cual, hasta el día de su muerte, en el currículum de Wilkins, Watson y Crick lució un premio Nobel. 

Rosalind, me da igual lo que diga la comunidad científica internacional, me da igual el nombre que tenga la doble hélice, hay muchos que no te olvidamos, y que te agradecemos, especialmente en el aniversario de tu muerte, que dieras tu vida por la ciencia. De parte de toda esa gente ¡Gracias!







(1)- La doble hélice, James D. Watson


viernes, 11 de abril de 2014

17 cosas que debes saber sobre el ADN


Debes saberlas. Así que no remolonees. Además, puede que saber alguno de estos datos te saque de algún apuro...en algún momento...(Uno nunca sabe en qué apuros va a andar metido). Y si no, al menos, siempre podrás chulear y soltar alguna de estas curiosidades en alguna reunión social para dejar a todos boquiabiertos con tu sabiduría.

Lo siguiente lo he obtenido tras traducir macarrónicamente y descuartizar sin piedad alguna el póster que incluyo más abajo.

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¿Eres una criatura viviente? Entonces, ¡enhorabuena! ¡Tienes ADN! Ese pequeño y microscópico ladrillo de vida que nos hace a todos iguales, pero nos garantiza diferencias únicas. Sin embargo, por muy de andar por casa que sea esta molécula, puede ser difícil de comprender. A continuación, algunos datos que pueden ayudarte a entender mejor la pequeña porción de código genético que ha creado a una persona como tú.






1-  ADN significa Ácido Desoxirribo Nucléico



2- El ADN se encuentra en todos los seres vivos

3 -  El ADN fue aislado por primera vez por Fiedrich Miescher, quien en 1869 descubrió una sustancia microscópica en el pus de vendajes de cirugía usados (puaj), que se llamó: NUCLEÍNA. (Por cierto, lo descubrió en una de las antiguas cocinas del castillo de Tübingen. Ahora hay una miniplaca que lo conmemora, ¡pero tampoco es que le hayan dado mucho bombo!)

4 - El ADN tiene una estructura de doble hélice, como si fuera una escalera retorcida. Los peldaños de la misma serían las bases adenina, timina, citosina y guanina. Los lados, están hechos de moléculas de azúcar y fosfatos






5 - 1 millón de bases de una secuencia de ADN equivale aproximadamente a 1 megabyte de espacio de almacenamiento de un ordenador


6 - La totalidad de nuestra secuencia de ADN se llama genoma, y hay alrededor de 3000 millones de bases de ADN en nuestro genoma
7 - Nuestra secuencia de ADN al completo llenaría 200 guías telefónicas de Nueva York, de 1000 páginas cada una

8 - Un genoma completo de 3 billones de bases ocuparía 3 gigabytes de espacio de almacenamiento


9 - Si desenrollas todo el ADN que tienes en todas tus células, podrías alcanzar la luna 6000 veces



10 - El 99% de nuestra secuencia de ADN es idéntica a la de otros humanos

11 - Este 0.1% de diferencia puede tener que ver con el número de nucleótidos que componen el ADN de una persona. Cuando el ADN se copia para crear una nueva vida, los nucleótidos se ganan o pierden en el proceso. Estas ganancias o pérdidas, resultan en nuestras diferencias

12 - Una persona tardaría en teclear todo un genoma humano 50 años, si estuviera trabajando 8 horas al día y tecleara a una velocidad de 60 palabras por minuto


13 - En el año 2000 se terminó un borrador aproximado de un mapa del genoma humano completo. En 2003, se completó el borrador final

14 - Esta información se usa para entender mejor la causa y funcionamiento de la enfermedad, y crear una mejor medicina preventiva

15 - Los hermanos comparten un 50 % de sus genes, tal y como hacen padres e hijos

16 - Los humanos y los chimpancés comparten entre el 94 y el 99 % del ADN

17 - Según investigaciones recientes, los humanos tienen al menos entre 1 y 4 % de ADN neandertal




















Póster original




17 Things You Should Know About DNA





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sábado, 5 de abril de 2014

Quizás la aurora te pille en chanclas


Si hay algo que no suele fallar en las listas de "Cosas que hacer antes de morir", aparte de hacer puenting o tirarse en paracaídas, es sin duda ver una aurora boreal. Hay mil maravillas en el mundo, pero innegablemente las luces del norte son una de las más deseadas. Hay quien dice que han disfrutado de un gran marketing publicitario, y otros que opinan que nos fascinan porque los humanos somos un poco luciérnagas y nos atrae irresistiblemente todo aquello que tenga forma de luces que se mueven (llamadme sensible, pero a mi me emociona ver una Queimada , y, ¿cómo se llena de gente la plaza cuando hacen los fuegos artificiales en las fiestas del pueblo?).


Gente atraída irresistiblemente por los fuegos artificiales / fuente

En fin, que si eres una de esas personas con una lista de cosas que hacer antes de morir, y en ella se encuentra la obligada visita a las auroras boreales, estarás ya preocupado pensando que hay que ir ahorrando para el billete a Islandia, ¡y para el abrigo! Porque allí hace un biruji...¿verdad?

Entonces, tengo una buena noticia para ti. Bueno, también tengo una mala, pero la mala te la doy luego...La buena es que ¡Quizás no haga falta ni que salgas del barrio! Porque de vez en cuando, las auroras boreales pueden verse en los sitios más insospechados.Y con insospechados me refiero a sitios, como por ejemplo, Villabollullos del Condado. Y con de vez en cuando, me refería a unas pocas veces por cada siglo, para el caso de España. Sí, es improbable, pero ¿Quién te dice a ti que no te vaya a tocar estar ahí una de esas "pocas veces"? Así que estate atento...

A veces, el sol ruge con tanta fuerza que los efectos de la tormenta alcanzan distancias extraordinarias (Si quieres saber qué tienen que ver el sol, una tormenta, y una aurora boreal, pincha aquí!), y algunos ciudadanos mondos y lirondos habitantes de latitudes bajas son bendecidos con este espectáculo celestial.

Se han visto en Wisconsin, Hawai, Singapur y hasta en el Caribe. En España también se han visto algunas, la última en 1989. Pero hace ya mucho desde que en la Península se vio la aurora más memorable. Una aurora que impresionaría a algunos, y a otros, por desgracia, les dejaría impasibles, hartos de ver el cielo rojo por otros motivos. Me estoy refiriendo a una aurora aparecida en toda Europa en una noche trágica, una noche cualquiera de 1938, cuando España estaba inmersa en una cruenta guerra y el mundo se encontraba a las
puertas de otra.


Recorte del New York Times que se hace eco del
caos que cundió en Europa

Aquel invierno el astro rey se encontraba especialmente activo, y el viento solar peinó el planeta. Las partículas eyectadas por el sol entraron en contacto con nuestro campo magnético y revolucionaron las moléculas atmosféricas, que excitadas, se lanzaron a emitir luces de colores. Y mientras esto ocurría, en un pequeño país alrededor del paralelo 40 norte, los hermanos se mataban.

La noche del 25 de Enero, todo aquel que miró al cielo desde cualquier punto de España pudo verlo teñido de rojo. Algunos, obviamente, pensaron en bombardeos o incendios lejanos. Otros, en señales místicas de furia celestial por la sangre derramada, y ¿no habría acaso algún que otro republicano que, en un momento de debilidad, pensara que quizás si hubiera un Dios allí arriba, y estaba de su lado?

Muchos católicos, por otra parte, vieron en este fenómeno la realización del segundo misterio desvelado por la Virgen de Fátima a los niños pastores. "Cuando ustedes vean una noche iluminada por una luz desconocida, sepan que esto es el gran signo dado a ustedes por Dios que él está a punto de castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, el hambre y las persecuciones de la Iglesia y del santo Padre".  Dos meses después de esta noche, Hitler invadió Austria. La segunda guerra mundial estaba comenzando.

Hasta aquí la buena noticia (Sí, ya sé que hemos estado hablando de guerras, pero a donde quería llegar no era ahí, sino a que a lo mejor tenemos la buena suerte de contemplar una aurora boreal sin comerlo ni beberlo).

Ahora me toca dar la mala: Cuando aparecen auroras boreales a latitudes bajas es debido a que la actividad solar es más intensa de lo normal, y expulsa hacia nuestra atmósfera una cantidad ingente de partículas cargadas que alteran en gran medida nuestro campo geomagnético. No es que a mí me haya importado mucho nunca el campo geomagnético, la verdad, pero por lo visto pueden ocurrir todo tipo de hecatombes cuando se altera: Cese de la electricidad, de las comunicaciones, de los satélites, peligros para los astronautas, radiaciones, animales desorientados...

¿Cómo te quedas? Yo confusa. Mi corazón dividido entre la ilusión de poder ver una aurora boreal en chanclas, mientras tomo un mojito en Chiclana, y el miedo a que el apocalipsis nos alcance justo después de dar el último trago.